LA BUENA TRIBU


        Cierra los ojos y…recuerda. Recuerda aquel momento e instante que te han producido gran felicidad. Posiblemente ese recuerdo tenga que ver con una de las personas que más quieres: tu madre, tu padre, tu/s hijo/s, tu mejor amiga/o, tu pareja….Y ahora…elije un color ¿cuál elegirías?...Yo sin lugar a duda elegiría el momento baño de mis hijos y el color rosa chicle (si, ese rosa chillón que incluso hace daño a los ojos😂)

Y ahora, piensa que ese momento y ese color es posible recordarlos en tu lugar de trabajo. Donde es posible vivir momentos de plena felicidad, e incluso te diré más, piensa que esos momentos personales de máxima felicidad puedes rememorarlos cuando en tu lugar de trabajo sientas estrés, enfado, ansiedad...porque de lo que trata esta entrada en el blog es de construir una buena tribu organizacional. No podemos rechazar momentos de estrés, ansiedad, agobio...de hecho si los sentimos tenemos que tratarlos desde la aceptación, desde la comprensión, y no negándolos o rechazándolos. Y por último, estar entrenados desde el pensamiento y técnicas de psicología positiva, inteligencia emocional,  mindfulness, relajación, gamificación, entre otras muchas.

El gran, Goleman, ya hacía referencia a ello, preocupándose y ocupándose de la gestión de las emociones, que son las que nos ayudan a guiar el pensamiento y la conducta. Además, la gestión de las emociones permiten adaptarnos al ambiente o conseguir objetivos. Es decir, sirve como mecanismo de productividad y eficacia.

Porque las buenas tribus tienen sus conflictos, sus momentos de estrés, ansiedad, enfado, desilusión (no va a ser todo chachi piruli Juan Pelotilla😅)...Si bien, hay que tener en cuenta que esto también va a depender de la interpretación que hagamos de la realidad. Una realidad que cada vez vamos a vivir desde entornos organizacionales de mayor volatilidad, cambio, complejidad y ambigüedad. Y esto exige que estemos entrenados (si, que seamos buenos deportistas de élite💪). Que podamos vivir esa mayor volatilidad, cambios y complejidad desde una mayor empatía y lenguaje asertivo. Desde la tranquilidad, la paciencia, la comprensión y la compasión. Por tanto, cuanto más nos entrenemos, cuanto más practiquemos las respuestas desde la empatía y el lenguaje asertivo con nosotros mismos primero y con los demás después, mejores herramientas tendremos.

La buena tribu trata de eso. De esas familias que se viven fuera y dentro de las organizaciones, y que sin lugar a dudas, creamos o no, están interrelacionadas. Porque al fin y al cabo somos una persona que desempeña diferentes roles: madre, padre, tío/a, amigo/a...Somos una misma persona que necesita sentirse valorada, cuidada, querida...Necesita vivir con más compasión, más dulzura y menos estrés. Y esto es lo que se tiene que vivir también en las corporaciones del siglo XXI. 

Pondré como ejemplo el sector que más conozco que son los Servicios Sociales Municipales. Digamos que pertenecemos a un equipo con un alto grado de madurez -técnica y relacional-. Que somos capaces de desarrollar nuestros conocimientos y destrezas, pero que a la vez nos sentimos motivados y seguros. Digamos que para asumir grandes cargas de trabajo debemos de hacer primero que funcione lo relacional.

Pongamos que...podemos desarrollar más aspectos desde la inteligencia emocional, desde equipos corresponsables, con compromiso común, desde la flexibilidad, desde el pedir y no exigir. Pongamos, que podemos crear turnos de trabajo más flexibles, pero que esto a su vez ayude también a la conciliación. Que se pueda tener en cuenta las inquietudes, las motivaciones de cada trabajador e intentar llegar a pactos o a negociaciones que puedan hacer viable algunos de esos deseos o motivaciones individuales. Pongamos, que somos capaces de autoconocernos, de valorarnos, de confiar en nuestro trabajo bien hecho y en nuestra contribución al bien común, o lo que es lo mismo sentir satisfacción por compasión. Y todo esto ¿cómo es posible? Pues la fórmula es bien sencilla y supone tener la mente abierta, formación, entrenar y practicar mucho. 

Incluso, daré un paso más allá, la formación requiere de una continuidad, no vale una formación puntual que se de una vez al año, sino que esa formación inicial debe desarrollarse también en sesiones/píldoras recordatorias que se desarrollen a lo largo del tiempo, y que por tanto favorezca nuestro entrenamiento de élite.

Digamos que los nuevos Servicios Sociales Municipales del Ayuntamiento de Madrid no están solos, que son embajadores de la cooperación, colaboración y coordinación. Las nuevas cargas de trabajo, serán más repartidas y compartidas porque en el caso del Ayuntamiento de Madrid, ¡ya se huele, ya se siente!. Ya existen iniciativas, proyectos, recursos donde se recoge el gran trabajo que hace el Área de Gobierno de Familias, pero también el gran trabajo y las grandes sinergias que cada vez más se están estableciendo con otras Áreas de Gobierno como son, las de Participación ciudadana, Recursos Humanos, Madrid Salud, la Agencia para el Empleo o Emergencias, por poner algunos ejemplos. Desde otras Áreas y Departamentos ya están estableciendo servicios de información a personas mayores, o recursos saludables y de ocio con las personas jóvenes, o proyectos de empleo para personas migrantes. Y esto, sin lugar a duda, este trabajo conjunto y comunitario revierte directamente en la ciudadanía, pero también en ayudar a reducir la sobrecarga de los Servicios Sociales Municipales.

Y ahora, este gran trabajo tiene que llegar más rotundamente, con mayor firmeza y fortaleza a los distritos. A los veintiún distritos de la Ciudad de Madrid. Porque la ciudadanía lo necesita, porque su personal se esta dejando la piel y también lo necesita. Es un derecho, una obligación, un deber y una responsabilidad. 

Construyamos la buena tribu, manejando un mayor equilibrio entre la tarea y lo relacional. Sepamos cuales son nuestros objetivos a cumplir, pero también sepamos cuidar, sepamos desarrollar equipos suficientemente maduros, pero también contemplando el bienestar, el descanso ¿y porque no?..¡juguemos!. No dejemos de jugar, de sacar al niño/a que llevamos dentro👦👧, de sorprendernos, de despeinarnos, de reír, de relacionarnos los unos con los otros, de aprender, de innovar (que no es otra cosa como dijo, Xavier Marcet, que la suma de empatía y tecnología) de afrontar nuevos retos.

Y como siempre, me gusta finalizar mis entradas en el blog (haciendo alusión al gran Victor Küppers) :

 

¡Vivamos con alegría!

 

Por cierto, os dejo una de mis canciones favoritas, la cual ¡me emociona enormemente! (y la cual mi hijo la baila con mucho salero😂😍)







Muchas gracias,


Un abrazo fuerte,

Marta








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