HISTORIA DE UNA OPOSITORA
“El entusiasmo es la madre del esfuerzo y sin él jamás se consiguió nada grande.”(Ralph Waldo Emerson). Sin lugar a duda, esta es una de las grandes frases de lo que supone el ENTUSIASMO (así en mayúsculas, jiji). Porque el entusiasmo, el vivir enamorada de tu profesión, de tu trabajo. Es sin lugar a duda, uno de los mayores motores que me movieron a opositar.
Aún recuerdo el primer día que entre en el Ayuntamiento de Madrid (anteriormente había estado en otras Administraciones Públicas).
Primero, por el programa de colaboración social (de la Agencia para el Empleo) y
segundo, como interina. Cuando llegué a
un Centro de Servicios Sociales mi primera frase fue: “he venido para quedarme”
(así, de hecho, se lo manifesté a la que por aquel entonces era mi directora, a
la cual la tengo un cariño especial). No tenía muy claro cómo iba a conseguir
ese objetivo, pero lo que si tenía claro es que mi ACTITUD (también con
mayúsculas jiji) iba a ser la mejor, y la que a su vez iba a ser mi fuerza
motivadora para conseguir mi plaza como funcionaria en los Servicios Sociales
del Ayuntamiento de Madrid.
Mi historia como opositora comenzó por
el año 2010, finalizando en el año 2020 -y diréis mayday mayday ¿cuánto tiempo, no?, bien que no cunda el pánico,
estamos en nuevos tiempos, y más adelante iremos analizando las enormes
ventajas que existen hoy en día en el mundo opositor-. Estos diez años, supusieron presentarme
a dos convocatorias del Ayuntamiento de Madrid. Cuando por fin, en el año 2020, ¡llego mi oportunidad!. Y que alegría oye! ¡que felicidad! ¡que tranquilidad
para mi familia y para mi!. Y sobre todo, que suertuda la mía de haber
conseguido mi sueño!. Si, si, mi sueño…el ser trabajadora social en el
Ayuntamiento de Madrid. Cuando vives enamorada, ves lo bonito de esa
persona/institución. No significa que no veas lo menos bueno o los aspectos a
mejorar, o que incluso te enfades con esa persona/institución, pero al final es
tanto lo bueno que tiene que….sinceramente solo ves las cosas bonitas, y en cómo
mejorar aquellas cosas que no son tan bonitas, o que se pueden mejorar.
En estos diez años de camino como
opositora, en mis años finales (cuando tienes una madurez como opositora muy
intensa) aprendí varios axiomas. Uno de ellos es mi propio principio de las
“DOS P”: la paciencia y la
perseverancia. La paciencia, la tranquilidad, el equilibrio y la armonía, sin
lugar a duda, es necesario e imprescindible para el proceso de oposición. Es lo
que te permite estar tranquila y en armonía contigo misma, y que afecta sin
lugar a duda en tu día a día como opositora. La perseverancia, la constancia, el esfuerzo y
el sacrificio es el motor que me permitió
conseguir mi objetivo final, ¡mi sueño!. Opositar es un camino largo, pero
lleno de cosas maravillosas, de aprendizajes, de esfuerzo, de tesón y
dedicación por una profesión tan enamoradiza como es la del trabajo social.
Recientemente se han aprobado las bases
específicas que regirán el proceso selectivo de trabajadoras/os sociales en el
Ayuntamiento de Madrid. Entre otras cuestiones, recoge como serán los
ejercicios y el temario a preparar. Dentro del temario que se estudia en esta convocatoria, se
encuentran temas, tan bonitos e
importantes, como son los de: la ética y el código deontológico en trabajo social, y la ética en
la Administración Pública, así como en las empresas y organizaciones que
prestan Servicios Sociales (este último apartado creo que ha sido un gran
acierto introducirlo, ya que en la última oposición se centraba solo en la
ética en la profesión). Por otro lado, uno de los temas que también han
introducido (y confesaré que me rechiflotea jiji) es el de la mediación
familiar. La mediación en los Servicios Sociales de Atención Primaria. Por
favor…¡que cosa más bonita!. La mediación como prestación técnica, que permite,
una vez más, poner a la trabajadora/o social como recurso de la intervención
social. La mediación familiar como procedimiento voluntario que permite la resolución
positiva de conflictos familiares. Ojala! que a este tema tan bonito, como es
la mediación familiar, se le unan más iniciativas como una mayor
formación-especialización, equipos especializados, entre otros.
Después de esta mini-historia sobre mi
experiencia como opositora, ya solo me queda desearos muchísima suerte a todas/os las/os compañeras/os que decidáis enfrascaros en el apasionante camino de la oposición.
Y como, en anteriores ocasiones, me gustaría finalizar mi entrada en el blog
diciendo:
¡¡¡VIVAMOS CON ALEGRIA!!! (Victor Kuppërs)

Me encanta!! Y lo que gano el ayuntamiento con tu presencia!!
ResponderEliminarGuau!!!! Me has dejado sin palabras!jejeje. Muchisimas gracias. Esta claro que el potencial de los Servicios Sociales es y siempre sera su gente. Un abrazo
EliminarMartita, suscribo todo lo q cuentas pero tb hay q decir q no aprueba todo el q estudia. Que mucha (la mayoría)gente muuuuy preparada suspende, porq la oposición no es un proceso justo,ni mide la valía profesional y q por supuesto son pocas plazas (siempre son pocas) para tanta gente q se prepara concienzudamente y se puede suspender una y otra vez, y es parte de la oposición.y hay q darse el siguiente mensaje:voy a aprobar pero si suspendo NO PASA NADA.un buen berrinche y a descansar.son muchas las personas q caen en depresiones serias,tras suspender.la oposición es una carrera de fondo y el primer obstáculo es llegar al día del examen estudiando.Ánimo y suerte!
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario. Es verdad y real lo que dices. El proceso de oposición debería poder "medir" o evaluar determinados aspectos que no se evalúan en un proceso de oposición que es muy tradicional, y que debería estar mejor adaptado al mundo del siglo XXI. Si bien, relato la "historia de una opositora". Una historia entre una y mil historias de opositoras. Hay tantas historias de opositoras como personas hay en el mundo, y todas igual de válidas e interesantes. Se que hay personas, como en mis propias carnes lo viví la primera vez que suspendí, que sufrimos mucho ese suspenso. Pero también se..... que si no hubiese seguido adelante por mi sueño...y mi pasión (enamoramiento) me hubiese arrepentido el resto de mi vida. Esta es solo la "historia de una opositora" que sin duda cumplió con uno de sus mayores sueños: ser trabajadora social en el Ayuntamiento de Madrid. Muchas gracias. Un abrazo!
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